La
nuestra es una alianza relacional entusiasta
para
tiempos tanto plácidos como desangelados.
Aliados
pero no adheridos, íntimos pero libres.
Nuestro
vínculo se define por la dialéctica hegeliana
de
tesis, antítesis y síntesis.
Aquellas
nuestras músicas disociadas, en el tiempo,
se
transformaron en comunidad de canciones.
Hemos
intercambiado guiños sociales. Una conformidad
que
nos hace sensibles y afectivos.
Ha
habido océanos, mares, ríos; aguas excitadas
en
ondas sincronizadas a la vista de los dos.
El
egocentrismo comienza con el olvido del otro, pero
nuestra
empatía es una biografía sensible de a dos.
Correspondernos
es nuestra actitud más atesorada.
Por
ello nos reciprocamos palabras muy frecuentadas
pero
intensas y persuasivas.
Ha
estado Dios de nuestro lado. Qué más demandar.
Ahora,
el sol va diluyendo sus fotones
dando
lugar a un plácido atardecer.
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