La ropa cubre los cuerpos que la moda oprime;
moda es liberación hasta que concluye como
tiranía.
La elegancia en una época será vulgaridad en
otra;
¿el gusto es innato, transmitido, incitado o
educado?
La moda no incomoda pero causa protuberancias y dolor caminando noche y día con calzado nuevo.
Tan solo novedad por la novedad misma es frivolidad;
uniformidad se da entre físicos arropados al detalle.
El mercadeo moderno trastorna la
toma de decisiones;
hoy la elección es propuesta
estimulada y nunca elegida.
La tendencia es repetición mínima
de estilos temáticos,
sienta diferencias
con medidas sobrias; un botón, un ojal.
Las pasarelas muestran vanguardia
y ruido festivalero;
aviva a los jóvenes modernos a
lucir súper excéntricos.
Puestos y kioscos de la moda
ofrecen productos potentes;
los colores intensos atraen más
que la calidad del vestido.
Hay tráfico mercaderil para
diseños flamantes o decadentes;
son incitados por clientelismo,
publicidad y negocios periféricos.
Se sabe: gusto, manía y fantasía
fuerzan la preferencia voraz,
no son auto seleccionados, se
inducen por moda circunstancial.
Modernismo retro,
seduce a nostálgicos y depresivos leves
y haraganes que
adeudan al negocio de copia y etiquetado.
El poder blando seduce aculturando poblaciones
distraídas;
y un vestidor puritano es híper conservador y
anti-mercado.
Artesanos mediocres
falsifican miles de artesanías populares,
modistos sin
originalidad roban ideas y adeudan derechos.
Cosidos por mano de obra semi-esclava,
plagian tendencias
y atiborran de naderías un mercado extemporal o
demodé.
La estética es todo;
se puede ser humilde y expresar estilo,
pero improbable ser
rico y tener estilo si no se nace con él.
Reciclar satisface
como modo de mantener la fineza pasada
en manualidades
artificiales retocadas con resolución actual.
La histeria
consumista quiebra toda delicadeza y cortesía
por objetos de
actualidad efímera o simplotes o caducos.
Si bien ello sirve
como motor de la economía capitalista;
vista por Marx:
destruye el remanente de encanto laboral.
No hay actividad sin ilusión y sin gracia, si
no es gansada;
de lo monótono sin
gala no se sale fácil, continúa en tedioso.
Las generaciones uniformadas son parte del
ciclo comercial
de los estilistas y su moda dictatorial
equipada para sumisos.
El mundo
de la moda emplea a miles de personas hábiles; trata de
copiar al arte en su costado popular y demagógico.
Como
producción moderna pulsea entre estética y comercio;
maestría
es su calificación, sin eximirle su cuota de frivolidad.
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