martes, 3 de marzo de 2020

Coloquio marino


Un diálogo blanco contra un mar moderado,
libre de prejuicios y sarcasmos rocosos.
Amenizado vivamente por temas prósperos,
posibilita sonrisas tibias y rictus módicos.

Emisor y receptor acuerdan reglas honestas,
en alternada retroalimentación de anhelos.
Un área de comodidad con límites exactos
y gestos sociales satisfactorios y claros.

Qué frágiles e insustanciales las charlas
sin emociones inmediatas compartidas. 
Unos detalles mínimos enaltecen el cuadro
por donde las oleadas se erizan y claman;
y un mar completo tambalea automático.

Conversación camuflada en la niebla anémica,
es aquí donde se solaza la pulcritud sentimental.
La brisa constante no permite aburguesarse,
manteniendo alerta las sensaciones cristalinas.
Y las voces se ocultan entre los vientos apacibles.

Credulidad es funcional al respeto mutuo,
sin confidencia no existe el coloquio honesto.
En un discurso que se declama plácidamente;
se va historiando la vida que se vivió en común.



No hay comentarios:

Publicar un comentario