martes, 3 de marzo de 2020

Cínicos


Los cínicos se simbolizan con una sonrisa oblicua o risa suave de presumido,
saludo sociable, más mirada neutra. Desorientan para simpatizar y seducir.

Comienzan escépticos y desconfiados, prosiguen pesimistas y finalizan cínicos;

declive decadente de personajes tóxicos y de astucia ilimitada. 

“Todos somos cínicos”, aducen satisfechos los verdaderos para exculparse;
eso es cinismo puro, así borronean cualquier línea divisoria y todos lo somos.

En un mundo donde abundan cómo se puede pretender que sea el paraíso;
inmutables los cínicos expresan su resentido punto de vista de la humanidad.

El cínico desarma un argumento con su estudiado contrargumento pulido;
este hipócrita es césar de la comunidad hedonista agitando su impudor.

Es absurdo que con estrategia descarada el cínico logre victimizarse;
pero ocurre más de una vez y uno furioso cree que lo toman por ingenuo.

Cualquiera puede variar su pasada creencia luego de balanceada reflexión;
el cínico elabora su auto-justificación en su habitual giro de 180 grados.

Con qué descaro el cínico lanza el chiste irónico o la humorada burlesca;
alardeando de superioridad neuronal y velocidad sináptica en su sadismo.

Manual del cinismo: recuerdos selectivos, desapego social, auto-indulto;
crítica viciosa, negativismo nocivo, murmuración petardista, ironía actoral.

Los cínicos enmascarados de sabios observan reposados sin involucrarse. 
Dicen estar de vuelta de todo. Esperan que haya fracaso para señalar: 
“ya lo había previsto antes”.


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