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martes, 25 de febrero de 2020

Burlesco


Ironía es un recurso para aludir con disimulo.
Si digo que creo que alguien parece sabio
tan solo porque su voz es aterciopelada;
hago pensar si es verdad o soy un chistoso.

El sarcasmo de un pincha-papeles retirado
que dice que el mundo se movió a su alrededor;
cuando lo que hizo fue seguir detrás del referente,
y ahora oculta la inferioridad de su viejo oficio.

Satíricamente se induce a risa y reflexión;
función notable de denunciadores influyentes.
Parodia griega es relectura grotesca y cruel
de la historia y del arte avivando la audiencia.

Los satíricos subvirtieron los manejos sociales;
plumas filosas desde Roma hasta la modernidad.
Plausible aguijoneo con eficacia e histrionismo;
cáusticos burlan al poder, la gente y sus hábitos.

En la sátira la ironía es el cachetazo militante,
se ridiculiza todo lo que se mueve o no se mueve.
Premia el deseo popular de desmitificar al poderoso;
es el éxtasis superior del desaventajado y perdedor.

Dependiendo del malabarismo verbal del gracioso;
se amenizan las veladas o las largas horas muertas.
Desde aquellos viejos satíricos a estos archi famosos; 
el enclave del stand-up instaló un cómico popular.

La ironía refuerza la autoestima y la valoración;
debería ser un arma blandida con prudencia.
Si no será siempre el ejercicio malsano diario;
cuando el burlador saborea noquear a su víctima.



Biosfera


El amanecer filoso corta la garganta de la ciudad.
Pareciera ser siempre más benévolo con el campo
a quien la madrugada solo le palmea la espalda.

La metrópoli acata resignada ese trato preferencial;
y lo vivencia como parte de un automatismo vitalicio.
Es signo de una incompatibilidad entre campo y urbe.

Sería magnífico una mezcolanza de ambas auroras
para que a los de la ciudad no nos raspe el cuchillo;
y los del campo no se la lleven siempre de arriba.

Cierto es que las condiciones laborales son dispares.
Es rudo el suelo tosco en cualquier época del año;
en la ciudad es más común trabajar sentado cómodo.

La casa del country club sería lo más parecido al campo,
que en el suburbio se acerca a la frontera de la llanura.
Pero su césped verde pulido no es el incoloro campestre.

El destrato para con la población urbana es inentendible.
Sea la atmósfera agónica de su ecosistema, o lo que fuere;
queda asumir tales condiciones bajo protesta y seguir la vida.




Antidemocracia


“La hora de la espada”, expresó el magno poeta Leopoldo Lugones;
cometiendo un sincericidio estético e ideológico sustancial.
Irrupción del primer golpe militar validado por esa frase demencial.

Hubo dictaduras ortodoxas y pseudo democracias monitoreadas
desde 1930. El pueblo avasallado y domesticado por absolutismos.

Dictaduras con enunciados repetidos: “salvadores de la patria”.
Era un subterfugio para el golpismo sin diques de contención;
ante ellos se doblegaron todos: justicia, política, prensa, pueblo.

La comedia de Les Luthiers es una crítica filosa al militarismo.
Se anunciaban los distintos cargos tras un golpe de Estado;
presidente y ministros: todos generales. En cambio, el ministro
de Educación: un sargento. Chiste despiadadamente intencionado.

Estudiar en los años dictatoriales fue peligroso y subversivo;
se debieron enmascarar las erudiciones y los autores peligrosos.
Inconveniente ser detenido con enunciados o nombres del Índex.

Golpe a la civilización humana fue la última dictadura militar;
avasalló cuanto emblema de derecho civil recortaba su accionar.
Nadie estaba a salvo; cualquier relación podía comprometer.
Se torturó igual; la novedad trágica fue la desaparición de personas.